Lo digo y lo voy a decir la cantidad de veces que brote de mi alma, como ahora. Besarlo me produce la sensación de estar volando, no pensar en nada más, convencerme de que todo tiene solución, incluso mi muerte. Siento a veces que mi muerte sería la gran solución a este constante pesar que es pensar en la suya. Cuando me mira ya se lo que está pensando, conozco sus alegrías, sus enojos. Sus tristezas en cambio me son ajenas, se esfuerza por ocultármelas como un jugador a sus cartas, para usarlas en el momento adecuado. Como sutiles manías egocéntricas piensa que el mundo gira a su alrededor, nunca se si recién llega o está por irse, y esa es su fortaleza. Pero vuelve a mis brazos por las noches, y se que soy su abrigo favorito. De esa manera es que amo a este hombre, aunque yo digo que es un niño por mucho que se enoje. Mi hijo es el hombre que más amo en el mundo.
AMO A UN HOMBRE
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De la mano de José encontré tu blog. Me gustó mucho! Se nota que leíste, por más que lo quieras ocultar. Seguí escribiendo que acá tenés un lector. Y obvio, te invito que pasés por mis dominios. Saludo.
Gracias Gallo !! si, he leído mucho, muchísimo, y lo sigo haciendo, a veces siento que no me va a alcanzar la vida para leer todo lo que quisiera, incluso hay ocasiones en las que siento una enfermiza envidia de los presos que tienen tanto tiempo, después me organizo y se me pasa, obvio. Ahora, mis intenciones de ocultarlo eran desconocidas para mi hasta ahora, muchas gracias por hacermelo ver… me doy una vuelta